TEXTO: NATALY CÁRDENAS. FOTOS: EMILIO EGUIA
Desde las ventanas de las unidades hospitalarias hasta los bloqueos en las vías públicas, el personal de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en San Luis Potosí expuso que el compromiso profesional frenó el colapso ante el desabasto de insumos y las deficiencias laborales. Durante cinco días consecutivos ha resonado la consigna de que “los héroes del COVID han vuelto a salir”, esta vez no para recibir aplausos, sino para exigir insumos básicos, salarios dignos y el fin de la sobrecarga de trabajo.
En la marcha que recorrió las vialidades más importantes de la capital, desde Plaza Sendero hasta el Centro Histórico, la protesta adquirió rostro humano: trajes de protección biológica (similares a los utilizados durante los picos de contagio de COVID-19) alternaron con batas blancas, cubrebocas, megáfonos y pancartas elaboradas a mano con mensajes como “Unidos somos más fuertes”, “Por un servicio de salud digno para los derechohabientes” y “Sin trabajadores no hay IMSS”.
La movilización reflejó una dinámica de resistencia dentro de las unidades hospitalarias. Médicos, enfermeras y personal técnico marcharon en sus tiempos libres o al concluir sus jornadas para incorporarse de inmediato a sus puestos de trabajo, demostrando que durante los últimos años el sistema público de salud se ha mantenido a flote únicamente por el compromiso y la vocación de su plantilla.
El movimiento tuvo también apoyo desde el interior de las propias unidades médicas. Mientras los contingentes avanzaban por las calles, trabajadores se asomaron a los ventanales y patios de las clínicas para alzar los puños, grabar con sus teléfonos y lanzar gritos de respaldo a la marcha sin abandonar sus puestos de trabajo.
Esta resistencia se fundamenta en deficiencias cotidianas que obligan al personal a costear materiales con sus propios recursos para evitar la paralización de los servicios. Enfermeras y médicos reportan haber adquirido glucómetros, tiras reactivas, baumanómetros, termómetros y suturas para acelerar intervenciones o evitar la cancelación de procedimientos quirúrgicos.
La exigencia de un aumento del 10 por ciento directo al tabulador salarial y el rechazo a la consulta sindical no se limita a una demanda económica; aboga por la defensa de las condiciones mínimas indispensables para atender con dignidad a los usuarios.















