NATALY CÁRDENAS
A las 17:00 horas, en los puntos de reunión establecidos, la logística del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) inició la operación. Cada organizador y coordinador tenía que garantizar un mínimo de un autobús lleno de personas. El destino final era el Teatro del Pueblo de la Feria Nacional Potosina (Fenapo).
Las evidencias de esta movilización circularon mediante convocatorias digitales y el aviso de que tomarían asistencia a los beneficiarios de programas sociales.
El montaje en la Fenapo requirió de un presupuesto que incluía la renta de pantallas gigantes, sistemas de audio con potencia de concierto, estructuras monumentales de escenario, el pago a los grupos musicales que amenizaron la jornada y el financiamiento de cientos de autobuses urbanos para el traslado de los contingentes.
La historia de este grupo político comenzó hace veinte años, cuando Ricardo Gallardo Juárez se postuló por primera vez bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para la presidencia de Soledad de Graciano Sánchez y perdió la contienda electoral.
Con el relevo generacional y la llegada de su hijo, el actual gobernador Ricardo Gallardo Cardona, el movimiento consolidó su alcance estatal mediante una marcada estrategia asistencialista y de reparto de apoyos populares. Convirtieron un pollito, que cambió de color los últimos años, en el sello icónico de la propaganda.
El cierre de la jornada dejó también el habitual reparto masivo de banderas del partido, un accesorio repetitivo diseñado para inundar las tomas fotográficas y teñir de verde el recinto.

