NATALY CÁRDENAS
La alfabetización mediática y la verificación rigurosa de los datos son herramientas para enfrentar los desafíos derivados de la irrupción de la inteligencia artificial y el fenómeno de la desinformación en el entorno digital.
Durante el desarrollo del segundo día de actividades del foro plural Voces Libres, realizado en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), se presentó la charla “Alfabetización mediática, el recurso urgente frente a los retos de la IA y la desinformación”, con José Manuel Corona, académico adscrito al Instituto de Tecnologías y Estudios Superiores de Occidente (ITESO), y Daniela Mendoza, representante de la plataforma Verificado.
Durante el conversatorio moderado por el periodista Abelardo Medellín, Daniela Mendoza expuso el significado actual de la alfabetización mediática ante la saturación informativa.
La especialista explicó que, durante años, la formación digital se limitó a garantizar el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Sin embargo, la complejidad del ecosistema actual demuestra que el acceso representa apenas una de las múltiples competencias necesarias.
Además, puntualizó que las personas requieren desarrollar cinco capacidades esenciales: acceso, reflexión, análisis, creación y acción, para evitar ser manipuladas por contenidos falsos.
En su intervención, José Manuel Corona complementó la postura desde una perspectiva crítica y latinoamericana. El académico indicó que la alfabetización constituye un proceso pedagógico, político y colectivo orientado a la concientización. Este proceso permite comprender las relaciones de poder y los intereses económicos que operan detrás de la producción de contenidos informativos. Asimismo, destacó que la interculturalidad y el diálogo abierto resultan indispensables para escuchar perspectivas diversas y superar los propios prejuicios de consumo.
El análisis avanzó hacia el estudio de los sesgos y su influencia en la interpretación de la realidad social. Daniela Mendoza detalló los mecanismos mediante los cuales operan el sesgo de confirmación, el efecto de la verdad ilusoria y el efecto Mandela. Mediante ejemplos de la cultura popular, demostró cómo la memoria colectiva altera los hechos y cómo la desinformación aprovecha estas vulnerabilidades.
José Manuel Corona advirtió sobre el peligro de depositar toda la responsabilidad de la desinformación exclusivamente en los individuos. El ponente señaló que las corporaciones tecnológicas y los modelos algorítmicos diseñan plataformas orientadas a captar la atención y aislar a los usuarios. Como contramedida, sugirió aplicar filtros, como identificar la autoría de los contenidos y cuestionar los intereses económicos de las entidades emisoras. De igual forma, exhortó a las audiencias a salir voluntariamente de sus cámaras de eco y reconocer que existen mayores coincidencias comunitarias con los sectores académicos y sociales independientes que con los grandes monopolios.
En relación con los estándares periodísticos, se abordó la dificultad de distinguir entre errores informativos y operaciones deliberadas de manipulación. Daniela Mendoza subrayó que la labor de los medios radica en sostener la verdad, aquella que puede corroborarse mediante hechos y datos contrastables. Aunque reconoció las exigencias de inmediatez impuestas a las nuevas generaciones de reporteros, hizo un llamado a preservar la ética profesional. Asimismo, recordó que tanto los medios tradicionales como las plataformas digitales operan bajo un modelo comercial dependiente de la publicidad y el tráfico de audiencia, lo que exige un compromiso activo por parte de los consumidores.
Posteriormente, el debate profundizó en el dilema que enfrentan las redacciones ante la extracción masiva de contenidos por parte de sistemas automatizados de inteligencia artificial.
Mendoza analizó el dilema de bloquear el acceso a los rastreadores tecnológicos para proteger la propiedad intelectual o permitir su ingreso a cambio de mantener la visibilidad pública. Ante la imposibilidad financiera de muchos usuarios para pagar suscripciones de medios, la especialista propuso la visita directa a las plataformas informativas como un acto de resistencia que garantice la subsistencia económica de un periodismo veraz y verificado.
Como solución complementaria, invitó a los periodistas a transparentar sus metodologías de trabajo y compartir herramientas con la ciudadanía para construir una cercanía que genere confianza.

